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Contables en Mónaco: obligaciones, despachos y criterios de elección

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KaliDirectory
07 septiembre 2026
10 minutos
Autor: Ivan ARKHANGUELSKY
Contables en Mónaco: obligaciones, despachos y criterios de elección

Toda sociedad inscrita en el Registro Mercantil e Industrial debe llevar una contabilidad conforme a la legislación monegasca, presentar sus cuentas anuales y, en determinados casos, hacer certificar sus estados financieros. Sin embargo, detrás de esta obligación, que puede parecer bastante habitual, se esconde una particularidad que muchos empresarios descubren demasiado tarde: en Mónaco, la contabilidad es una profesión regulada y cerrada, cuyo acceso está limitado, en particular, por el Gobierno.

Esta situación cambia la forma de buscar un despacho. También explica por qué los contables monegascos tienen relativamente poca presencia en Internet y por qué la selección se basa más en las recomendaciones, las fuentes institucionales y los directorios profesionales que en la publicidad convencional.

Una profesión cerrada, regulada por la Ley n.º 1.231

La Ley n.º 1.231, de 12 de julio de 2000, que sustituyó a la Ley n.º 406, de 12 de enero de 1945, regula las profesiones de contable y de contable colegiado. El principio es bastante claro: nadie puede ejercer esta profesión ni ostentar el título sin una autorización administrativa expedida mediante decreto ministerial.

De ello se derivan tres consecuencias prácticas.

En primer lugar, el número de profesionales autorizados es limitado. Una ordenanza soberana, dictada previa consulta al Consejo del Colegio, fija el número máximo de expertos contables y contables colegiados que pueden ejercer en el Principado. Por lo tanto, el mercado monegasco sigue siendo relativamente reducido, con solo unas pocas decenas de profesionales. Esto limita inevitablemente las opciones, pero también contribuye a la regulación de la profesión.

En segundo lugar, los profesionales autorizados deben estar afiliados obligatoriamente al Colegio de Expertos Contables y Contables Certificados del Principado de Mónaco, que goza de personalidad jurídica. El Colegio vela, en particular, por el cumplimiento de las normas deontológicas y ha establecido, desde 2011, las Normas Monegascas de Ejercicio Profesional. Se trata de un marco técnico propio del Principado, distinto de las normas francesas.

Por último, y probablemente el aspecto más importante para una empresa que busca un despacho: la publicidad está prohibida a los expertos contables, independientemente de su modo de ejercicio. Por lo tanto, un despacho monegasco no puede comprar palabras clave ni poner en marcha una campaña comercial convencional. No obstante, sus documentos destinados al público deben mencionar su modo de ejercicio, su identidad, sus títulos, así como su inscripción en el registro del Colegio.

Esta norma hace que resulte bastante difícil trazar un mapa del ecosistema. Los despachos están presentes, pero no pueden promocionarse como lo haría una empresa convencional. Para identificarlos, hay que consultar más bien fuentes institucionales o utilizar un directorio profesional estructurado.

¿Contable público o contable colegiado?

La ley distingue entre dos títulos: el de experto contable y el de contable colegiado.

El experto contable dispone del ámbito de actuación más amplio y puede, en particular, ejercer las funciones de auditor de cuentas. El contable colegiado interviene en un ámbito más limitado, relacionado principalmente con la llevanza y la elaboración de las cuentas.

Esta distinción tiene consecuencias concretas. Si su empresa puede llegar algún día a alcanzar los umbrales que implican una auditoría legal de cuentas, puede ser conveniente trabajar desde el principio con un experto contable. Esto permite, sobre todo, anticipar más fácilmente el paso de un encargo de llevanza contable a uno de certificación.

Lo que la ley exige realmente a su empresa

Contabilidad y cuentas anuales

Toda empresa que opere en Mónaco debe llevar una contabilidad, elaborar sus cuentas anuales y someterlas a la aprobación de la asamblea competente. Las normas de conservación y las modalidades de presentación pueden variar en función de la forma jurídica de la empresa.

No obstante, el principio sigue siendo el mismo: la contabilidad monegasca se basa en normas similares al marco normativo francés, sin llegar a ser totalmente idénticas. Esta es una de las razones por las que el asesoramiento de un profesional que conozca el derecho monegasco sigue siendo especialmente útil.

Cuándo es obligatorio recurrir a un auditor

La auditoría legal se rige, en particular, por la Ley n.º 408, de 20 de enero de 1945. En Mónaco, solo los expertos contables inscritos en el colegio profesional pueden ejercer las funciones de auditor de cuentas. El mandato es nominativo y se ejerce a título individual, y no en nombre de una entidad.

La obligación depende principalmente de dos elementos: la forma jurídica de la sociedad y, en algunos casos, el hecho de superar determinados umbrales.

Forma jurídicaAuditor
SAM (Sociedad Anónima Monegasca)Obligatorio, dos auditores
SCA (Sociedad en comandita por acciones)Obligatorio
SARL, SNC, SCSObligatorio al superar determinados umbrales

En el caso de las SARL, la obligación se activa, en particular, cuando el capital social alcanza los 150 000 euros, o cuando se superan dos de los tres umbrales siguientes durante dos ejercicios consecutivos: total del balance de 1,5 millones de euros, volumen de negocio sin impuestos de 2,5 millones de euros y veinte empleados.

No obstante, estos umbrales deben verificarse caso por caso con un profesional, sobre todo porque el marco normativo está actualmente en proceso de evolución.

Una reforma en fase de estudio

El 24 de julio de 2025, el Gobierno del Principado presentó ante el Consejo Nacional el proyecto de ley n.º 1.112. Este texto, compuesto por 103 artículos, se centra, en particular, en la auditoría contable, la fiscalía de cuentas y las cuentas sociales. Se inscribe en la línea de la Ley n.º 1.573, de 8 de abril de 2025, relativa a la modernización del derecho de sociedades.

Varios de los cambios previstos podrían tener un impacto directo en las empresas. La obligación de designar a dos auditores de cuentas se reservaría, en particular, a las sociedades que presenten un perfil de riesgo más elevado, evaluado en función de su tamaño, su actividad o incluso la complejidad de su estructura.

El proyecto prevé asimismo ampliar la duración del mandato de tres a seis ejercicios, hacer obligatoria la designación de al menos un auditor suplente y reforzar el régimen de incompatibilidades con el fin de preservar la independencia de los auditores.

Por lo tanto, en el caso de una SAM en proceso de constitución, conviene tener en cuenta esta evolución a la hora de elaborar el proyecto. No obstante, dado que el texto aún no se ha promulgado, siguen siendo aplicables las disposiciones actualmente vigentes de la Ley n.º 408.

Dos funciones que no deben confundirse

La auditoría contable y la auditoría de cuentas responden a dos lógicas diferentes.

La auditoría contable es, ante todo, una función de acompañamiento. El despacho se encarga de la contabilidad, elabora las cuentas y también puede asesorar a la empresa en distintos ámbitos.

La auditoría de cuentas responde a otra lógica. El auditor interviene como controlador independiente, certifica las cuentas y asume su responsabilidad personal en el marco de su misión.

El régimen de incompatibilidades previsto en la Ley n.º 1.231 prohíbe al contable ejercer una actividad que pueda comprometer su independencia. En la práctica, el despacho que lleva su contabilidad no puede, por lo tanto, certificar también sus cuentas.

Por lo tanto, una SAM debe trabajar con varios profesionales. Es un aspecto que hay que tener en cuenta en el presupuesto desde el principio, en lugar de descubrirlo una vez constituida la sociedad.

Cinco criterios para elegir su despacho

La especialización sectorial. La economía monegasca es especialmente diversificada. Un despacho acostumbrado al sector náutico, a las estructuras patrimoniales o al comercio minorista no se enfrentará necesariamente a los mismos problemas que uno especializado en profesiones liberales o en servicios. Por lo tanto, es preferible solicitar referencias en su sector en lugar de fijarse únicamente en la forma jurídica de su sociedad.

La capacidad multilingüe. Una parte importante de los directivos establecidos en el Principado trabaja con interlocutores extranjeros. De hecho, algunos despachos indican los idiomas que dominan en el cuadro del Colegio de Abogados. Si sus accionistas, su banco o su empresa matriz trabajan en inglés o en italiano, este criterio puede cobrar importancia rápidamente.

El tamaño del despacho. Las grandes redes internacionales presentes en Mónaco ofrecen una metodología estructurada y un prestigio reconocido en el extranjero. Esto puede resultar interesante cuando una empresa trabaja con inversores o entidades financieras internacionales. Por su parte, los despachos independientes suelen ofrecer una relación más directa con el socio.

Es evidente que una sociedad de responsabilidad limitada (SARL) joven no tiene las mismas necesidades que un grupo con varias filiales y cuentas consolidadas.

El alcance del encargo. También hay que analizar con precisión qué se incluye en el servicio. La contabilidad, la gestión de nóminas, las declaraciones ante las cajas sociales, las declaraciones telemáticas del IVA, la secretaría jurídica o incluso la asistencia en la presentación de cuentas pueden estar incluidas o facturarse por separado.

Las diferencias de precio suelen depender más de este alcance que de la mera tarifa por hora.

La previsión de los umbrales. Si el crecimiento de su empresa puede acercarle a los umbrales que imponen una auditoría legal, es mejor estar avisado con suficiente antelación. Un despacho que realmente siga la evolución de su empresa debe poder alertarle antes de que la obligación se convierta en urgente.

El aspecto fiscal y social, a menudo subestimado

La imagen de un Principado sin impuestos no se corresponde realmente con la realidad de una empresa establecida en Mónaco.

Mónaco aplica, en particular, el IVA francés en virtud de los convenios franco-monegascos de 1963, con tipos y normas similares. El impuesto sobre los beneficios afecta a las sociedades que realizan más del 25 % de su volumen de negocio fuera de Mónaco o que obtienen sus ingresos de la propiedad intelectual. Por su parte, las cotizaciones sociales son competencia de las Cajas Sociales de Mónaco, con un régimen propio del Principado.

Estos distintos calendarios —IVA, ISB y obligaciones sociales— deben gestionarse de forma paralela. Su gestión representa una parte importante del valor añadido de un despacho que conozca bien el contexto monegasco.

Esto también explica por qué la contabilidad de una empresa monegasca difícilmente puede gestionarse como una simple contabilidad francesa a distancia. La elección del despacho suele coincidir con la del banco profesional y, para algunas empresas, con la del centro de negocios.

Dónde encontrar un despacho en Mónaco

El listado del Colegio, publicado cada año en el Journal de Monaco y disponible en la página web del OECM, constituye la fuente oficial. Permite identificar a los profesionales autorizados para ejercer y proporciona sus datos de contacto, así como, en algunos casos, sus idiomas de trabajo.

Para una búsqueda por actividad, KaliDirectory también recoge los despachos monegascos en la categoría «Abogados, notarios y contables», incluida dentro del conjunto de servicios financieros y jurídicos del Principado.

Cada ficha puede especificar, entre otros datos, la forma jurídica, el número RCI, el código NAF y la dirección de la sede social. Se trata de información de calificación que no siempre está disponible en los directorios generales.

Se puede acceder a todas las organizaciones incluidas enel directorio de empresas monegascas.

Preguntas más frecuentes

No, no de forma automática. El ejercicio de la profesión está sujeto a una autorización administrativa expedida mediante decreto ministerial, previo dictamen motivado del Consejo de la Orden. El número de profesionales autorizados también está limitado por orden soberana, lo que hace que el acceso a la profesión esté especialmente regulado.

No siempre. La obligación puede surgir al superar determinados umbrales: un capital social de 150 000 euros, o al superar dos de los tres criterios siguientes durante dos ejercicios consecutivos: un balance total de 1,5 millones de euros, una cifra de negocios sin impuestos de 2,5 millones de euros y veinte empleados.

Las SAM y las SCA, por su parte, están sujetas a esta obligación debido a su forma jurídica.

La comisaría conjunta tiene como objetivo, entre otros, reforzar la calidad de la auditoría legal mediante la participación de dos profesionales. No obstante, el proyecto de ley n.º 1.112, presentado en el Consejo Nacional en julio de 2025, prevé reservar esta obligación a las sociedades que presenten un perfil de riesgo más elevado, en particular en función de su tamaño y de la complejidad de su estructura.

No. El régimen de incompatibilidades tiene por objeto garantizar la independencia del auditor de cuentas respecto a la sociedad auditada. Por lo tanto, ambas funciones deben confiarse a personas distintas. En consecuencia, es necesario prever dos presupuestos diferentes.

La Ley n.º 1.231 prohíbe a los censores de cuentas cualquier forma de publicidad, independientemente de su modo de ejercicio. Esta norma explica en parte por qué los despachos monegascos tienen menos visibilidad en los motores de búsqueda y por qué las fuentes institucionales y los directorios profesionales desempeñan un papel importante a la hora de identificarlos.

En la práctica, es preferible recurrir a un profesional que conozca la legislación monegasca. El marco contable, las Normas Monegascas de Ejercicio Profesional, el régimen de las cajas sociales y las modalidades de inscripción en el Registro de Comercio e Industria presentan particularidades con respecto al derecho francés.

Por otra parte, el ejercicio de la profesión de contable y el cargo de auditor están sujetos a las normas y autorizaciones aplicables en Mónaco.